sábado, 23 de febrero de 2013

Muerte cerebral

El humo del tabaco, no me dejaba
diferenciar entre el bien y el mal.
Mis pulmones estallaban cada vez que corría
detrás de mis sueños.

[Idiota]

Vi pasar un carnaval de enfermedades mentales,
que festejaba la muerte de mi cerebro,
una carroza fúnebre,  disfrazada de hippie,
para ocultar el dolor, la muerte y sus acompañantes.

Mi soledad agonizaba, nada la consolaba,
Las neuronas vestidas de prostitutas trataban de seducir,
una mente abandonada por su alma,
su cerebro y su corazón.

La muerte era inevitable, caí en sueños,
mientras veía pasar los espíritus libres, de los
que Nietzsche, a menudo me contaba. Me alegra
no haber conocido a dios,

Así, después de esta muerte, llena de
neuronas prostitutas,  muertes hippies y carnavales
no sería juzgado para descansar en paz.


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